El resto del país

Lunes, 23 de Noviembre de 2009 58 comentarios

  ¡A Santiago! ¡Saliendo a Santiago! vocean en las cercanías del Terminal de buses Constitución, invitando a posibles pasajeros que descienden de micros y colectivos.

  Y es que, a pesar de la regionalización iniciada hace ya tiempo, la capital sigue siendo el principal centro de actividades comerciales, industriales, sociales y culturales del país, atrayendo hacia ella, como un poderoso imán, a los habitantes de las regiones. Y para qué hablar de la salud.

  Sin embargo el centralismo no es sólo un problema de orden político o institucional; es más bien una mentalidad profundamente arraigada entre nosotros. ¿Se ha fijado usted que, cuando en los noticieros de la radio o de la televisión informan sobre las condiciones del clima, a menudo los locutores o los periodistas, luego de referirse a Santiago, añaden la frase ritual “y en el resto del país”?

  Sí porque para quienes viven en la gran metrópoli, las regiones y quienes habitamos en ellas somos “el resto del país”. El diccionario define la palabra “resto” de la siguiente manera: “Residuo, parte que queda de un todo o conjunto”.

  ¿Somos eso las regiones y sus habitantes? ¿Un residuo, una pequeña parte que, eventualmente, se puede botar como se arroja al lavaplatos lo que quedó en la taza?    

  Hace algunos años una revista dedicó un reportaje a un poeta de mucho lustre avecindado en Chillán. Las autoras, con absoluto desparpajo, describieron a la capital de Ñuble, como “una perdida ciudad del sur”.  

   Si uno comenta con algún santiaguino que usted vive en Chillán, de seguro no va a conseguir comentarios que vayan más allá de: ‘ah, sí, la ciudad de las longanizas’, o ‘la sustancia de Chillán’; así como Curicó es “la ciudad de las tortas”. A raíz de un reciente suceso policial, los reporteros no dudaron en rebajar a la vecina y muy respetable  San Carlos a la condición de “localidad”.

  Más allá de los límites de la Región Metropolitana, viven, trabajan, sufren, ríen, sueñan chilenas y chilenos que, ciertamente, no son “el resto del país”. Y que tienen la obligación ineludible de hacerse oír y respetar.

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¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Lunes, 9 de Noviembre de 2009 17.630 comentarios

Hay quienes con añoranza sostienen que “todo tiempo pasado fue mejor”. Personalmente, soy de los que creen que la historia tiene sus matices, pues todas las épocas conllevan realidades que se construyen con el condimento de la fragilidad humana, resultando un eco de nuestras virtudes y defectos, de nuestros aciertos y  errores, de lo mejor y lo peor que hay en cada ser humano.

La serie televisiva “Los 80”,  que emite Canal 13 en su segunda temporada, sin duda nos invita a reflexionar sobre ello. Cómo ser indiferente a la historia de los Herrera, una familia corriente de la clase media chilena en tiempos de la dictadura militar, que sufre con la crisis económica nacional, el endeudamiento crediticio, los fantasmas de la cesantía, y la incertidumbre por los tiempos que vendrán; pero que no se hunde en eso, sino que busca seguir adelante, sacando fuerzas de flaqueza y teniendo como bastón de apoyo, el amor y la unidad de sus miembros.

Por más que intentemos dar vuelta la hoja, el contexto social de la década de los 80 es una marca que permanecerá por mucho tiempo presente en la piel de un porcentaje importante de chilenos y chilenas. Y es que más allá de la historia, es en la cotidianidad de la gente común donde sigue estando el fragor de pensamientos, sentimientos y acciones que hoy rebrotan cada vez que es preciso juzgar qué fue bueno o malo, justo o injusto.

Quizás por lo mismo, hoy muchos prefieren ver la historia con los ojos de los Herrera, alejados de colores partidistas y discursos abiertamente políticos, dando paso a una mirada de los hechos desde la evocación de la experiencia propia y del entono inmediato, según como se vivió y como se sintió con el corazón y las viseras.

Esto, me recuerda un fragmento del libro “El túnel”, de Ernesto Sábato, donde se refiere al tema que hoy nos convoca. “En realidad, siempre he pensado que no hay memoria colectiva, lo que quizás sea una forma de defensa de la especie humana. La frase “todo tiempo pasado fue mejor” no indica que antes sucedían menos cosas malas, sino que, felizmente, la gente las hecha en el olvido. Desde luego, semejante frase no tiene validez universal; yo, por ejemplo, me caracterizo por recordar preferentemente los hechos malos, y, así, casi podría decir que “todo tiempo pasado fue peor”, recuerdo tantas calamidades que la memoria es para mí como la temerosa luz que alumbra un sórdido museo de la vergüenza.”

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Hemiplejia

Lunes, 19 de Octubre de 2009 Comments off

¿Con cuál pierna camina usted? ¿Con la derecha o con la izquierda? Al menos que sufra hemiplejia la respuesta es obvia: con ambas. Cuando alguien padece de parálisis en la mitad de su cuerpo su desplazamiento es lento y dificultoso.

Y lo que le ocurre a las personas también le sucede a los pueblos. Por demasiado tiempo en el campo de la política se habla de izquierdas y derechas. Hay quienes con toda franqueza, y hasta con un dejo de orgullo, declaran ser de izquierda o de derecha. Se habla, incluso, de una cultura de izquierda y de una cultura de derecha.

A la primera la caracterizarían, por cierto en términos muy generales, el énfasis en los derechos de los trabajadores, la desconfianza hacia los empresarios y el papel activo del Estado en la gestión y en la conducción de la economía.

La derecha, en cambio, desconfía de los trabajadores y sus organizaciones y es partidaria de que el Estado intervenga lo menos posible en el ámbito de la economía.

Avanzados los primeros decenios del siglo XX, Chile vivió la experiencia de gobiernos de derecha y de izquierda que fueron dejando su impronta en el desarrollo de los acontecimientos. Aplicando sus recetas, sin duda muy bien inspiradas e intencionadas, intentaron dar solución a los problemas de la sociedad. Sin embargo los resultados a menudo no fueron los esperados. Y, como en el caso del hemipléjico, el avance del país fue lento e inarmónico.

Ahora, cuando transitamos en los inicios de este siglo XXI, no faltan lo que se preguntan si no ha llegado la hora de que, superados los rígidos esquemas de derechas e izquierdas, el país se decida a caminar empleando ambas piernas.

Ciertamente no es tarea fácil; es un gran desafío para las nuevas generaciones que, dejando de lado su apatía e indiferencia, están llamadas a romper con las ideas del pasado y a inventar un modo nuevo de hacer política.

En mayo del 68, en Francia, los jóvenes se lanzaron a las calles desafiando lo que consideraban un orden caduco y que debía cambiar. Sus anhelos los sintetizaron en varias consignas, entre ellas una que dio la vuelta mundo: “la imaginación al poder”.

Tal vez eso es lo que reclama el país en esta hora: imaginación, creatividad, ideas nuevas, propuestas audaces para dejar atrás la hemiplejia y avanzar, con paso firme, hacia el progreso espiritual y material de todos sus habitantes.

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Caja idiota, ahora digital

Lunes, 5 de Octubre de 2009 Comments off

Uno de los recuerdos más frescos que tengo de mi niñez es cuando mis padres llevaron a casa su primer televisor en colores. Un día de fiesta, que nos reunió hipnotizados en torno a la única señal televisiva que se podía ver en tan sofisticado aparato.

Hoy la realidad es distinta. Junto a la oferta de varios canales nacionales, también están los locales y la amplia red de cadenas internacionales que ofrecen las empresas de televisión por cable. Sin embargo, lo masivo no es sinónimo de variedad. Y a pesar de la evolución del mercado televisivo, es frecuente sentarnos frente a la TV, presionando el control remoto hasta el cansancio, sin encontrar nada interesante que ver.

Con la incorporación de la televisión digital, muchos apuestan por un salto sustancial en la calidad de la televisión chilena. Y es que la norma japonesa no sólo nos permitirá acceder a señales de alta definición en cada rincón del territorio nacional, sino que además, ampliar la conectividad a través de la telefonía móvil y disponer de nuevas aplicaciones y servicios interactivos. Por otra parte, se garantizarán más espacio para más canales y dentro de cada uno, más señales.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no mejora los hábitos ni amplia los conocimientos, por lo que vale preguntarse si este paso a la era digital, se traducirá realmente en el mejoramiento de los contenidos de la televisión. Lo cierto es que tras la elección del formato, aún falta lo más importante, que se apruebe en el Congreso la modificación a la ley de televisión vigente.

Lamentable sería que este paso signifique un camino sin retorno a la agudización de la televisión basura, desechable, con contenido inapropiado bajo el amparo descarado del derecho a la libertad de expresión, o una televisión cada vez más esclava de las empresas de retail.

Esperemos que la regulación sobre la cual se legislará, esté a la altura de los nuevos tiempos, ya que el paso a la televisión digital nos ofrece una gran oportunidad. En nuestras manos está darle por fin un apagón definitivo a la caja idiota.

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A un click de todo

Lunes, 28 de Septiembre de 2009 Comments off

La información al instante Ser veraz, confiable e inmediato entre otras características es a lo que aspira un medio de comunicación y, es el compromiso que asume con una comunidad demandante de contingencia y actualidad. Internet, la gran revolución de los últimos años, ha favorecido la difusión de la información. pero como en todo no solo beneficios y cosas buenas hemos obtenido de ella, es sabido que mucho de lo que encontramos en la web carece de fundamento, respaldo o simplemente es falso, existen grandes ejemplos de esto pero que afortunadamente no han desprestigiado aún a este medio de comunicación tan masivo. Los diarios, la televisión y la radio satisfacen hasta cierto punto este apetito de información y actualidad pero es Internet la que ha logrado complementar esto con la interacción, la facilidad que tienen los cibernautas de opinar y ser participes de una noticia, e inclusive ser generadores de esta con el conocido periodismo ciudadano. Radio el Sembrador con 30 años al aire, ha mantenido informada a la provincia de Ñuble. Hoy nos proponemos otro desafío, queremos llegar mas allá, y no sólo con nuestra señal on-line, sino con información al instante, y un espacio para compartir nuestra opinión y leer la de ustedes. Ésta interacción enriquece y hace crecer un medio. Nuestra tarea ha sido ser veraz y evangelizadores, esperamos que a través de nuestro sitio web pongamos en la palestra temas que a uds les interesen, y en conjunto generemos opinión.

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Silencio a Gran Volumen

Lunes, 21 de Septiembre de 2009 Comments off

Radio el SembradorRadio el Sembrador de Chillán silenciará sus transmisiones el 21 de Septiembre día del trabajador radial. Dicho gesto lo  viene repitiendo ininterrumpidamente incluso después que se rompiera la tradición de  ARCHI en el año 2.000.

Actualmente,  si hay acuerdo con los trabajadores, no existe razón técnica ni de otro tipo para otorgar el día de recreación a los trabajadores radiales y seguir transmitiendo. La actual tecnología permite que sin menoscabo para los auditores puedan los trabajadores ausentarse de los estudios radiofónicos y la radio seguir funcionando.

Trabajadores, directivos y toda la comunidad radial del Sembrador  tiene la convicción que silenciar este día es un valioso testimonio que no enjuicia las demás radios a las que con cariño saludamos pero, que nos permite mantener en la memoria ética valores  y conquistas que  consolidan el trabajo radial.

La ausencia de la radio valora su presencia. La compañía para todos es tan cotidiana que muchas veces no nos percatamos de su presencia, sí de su ausencia. Es el valor del silencio que nos permite hacer una pausa, reflexionar  y agradecer el milagro de la comunicación a través de las ondas radiales. Estar en silencio nos permite además, expresar con original fuerza que hay cosas más importantes que nuestro trabajo y  el quehacer diario. El saludo de los auditores, la fidelidad del día posterior y el descanso familiar bien valen un día de silencio.

En un mundo que ha transformado el mundo laboral y que  muchas veces lo distorsiona es valioso recordar las conquistas de los trabajadores. Una conquista laboral es un granito de arena de aquella gran tarea de poner en la sociedad  y en el trabajo en primer lugar la persona. El primer y gran capital de una empresa son sus trabajadores. Mantener una de sus conquistas  es mantener  la memoría de los ideales que nos inspiran

Con gusto silenciamos y con nuestro silencio nuestra voz se emitirá más fuerte. Hay cosas más importantes y las conquistas de los trabajadores no se botan.

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